Bajo un manto de lluvia formado por tus lágrimas,
aparece, en la noche, una media sonrisa,
un leve esbozo, un leve intento de imitar la luna.
Y tu piel blanca a juego con tus dientes
forman la manta donde me encuentro.
Las lágrimas se las traga el sofá,
monstruo comedor de culos,
pedos, monedas y demás
aburrimientos de cualquier
zombie frente al televisor.
No me compares tu llorar
con esos especímenes,
que hasta en eso les ganas.
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